Hace unos días, Bernat Ciurana, de la emisora Quart FM, me preguntaba en su programa “La taula de’n Bernat” para qué sirven los elogios y si son una forma de seducción.
Está claro que lo son. Los seductores saben encontrar palabras que hablan bien de nosotros y que nos complacen. ¿Cuál es el secreto de estas palabras mágicas?
• Tienen que ser sinceras
• Tienen que ser oportunas
• Tienen que referirse a alguna virtud o cualidad que valora el destinatario
• Tienen que ir acompañadas del tono y gesto adecuados
• Los elogios también pueden ser una mirada, una sonrisa, un gesto de felicitación o de éxito.

Los elogios tienen muchas virtudes:
• Son una forma de engrasar el engranaje de las relaciones. Con el elogio creamos un buen clima para la relación, reducimos resistencias y neutralizamos actitudes opuestas o agresivas.
• Son una forma de reconocimiento, en casa y en el trabajo. Es necesario reconocer el trabajo bien hecho de quienes nos rodean, porque todos necesitamos sentirnos valorados y el aprecio de los demás.
• Son una forma de agradecimiento, especialmente, si va ligado a una labor que nos afecta. A menudo, hacemos cosas a cambio de nada; sólo esperamos una muestra de agradecimiento.
• Son una manera de estrechar lazos. Porque entramos en sintonía con esta persona, porque se sentirá especial para nosotros y porque, normalmente, le apetecerá correspondernos.

Un consejo para finalizar: no olvidéis los elogios para aquellas personas que tenéis más cerca i con quienes convivís. La relación cotidiana es la que está más llena de fricciones, desgaste, cansancio y rutina. Y es la que tiene más carencia de magia y seducción.

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