Si tuviera que hacer ahora mismo una selección de un candidato para cubrir una vacante en mi empresa, sin duda, pediría a todos los aspirantes un currículum tradicional (CV) y un videocurrículum (VCV). Porque me interesa saber cómo es esta persona, incluso antes que conocer su trayectoria académica y profesional.

Con una grabación de no más de un minuto, me puedo hacer una idea de cómo es, cómo comunica, cuál es su aspecto, cómo es su personalidad; si es segura, tímida, simpática… En pocos segundos, nos hacemos una imagen de la persona que tenemos delante de nosotros, y cualquier detalle puede ser decisivo, igual que en la entrevista personal. Pero en la entrevista, el candidato interactúa con el entrevistador, puede adaptar su comunicación a la situación, sobre la marcha. Y tiene más tiempo y más oportunidades para convencer de que es un buen candidato.

El vcv, en cambio, es una comunicación unilateral, y una vez está grabado y enviado, no cabe modificación alguna. Puede convertirse en una magnífica tarjeta de presentación y en una herramienta de autoventa eficaz. Ahora bien, puede ocurrir que nos equivoquemos de pleno en la imagen que damos; que justamente el monólogo ante la cámara ponga de manifiesto sobre todo nuestras carencias o que el mensaje verbal y la información no verbal que damos no se adecuen al estilo de la empresa a la que nos dirigimos.

Por eso, si tienes que preparar un vcv, ten en cuenta estos consejos:

1. Prepara previamente muy bien el guión: da sólo los datos esenciales, habla de aquello que te diferencia y ofrece un solo argumento, pero potente, que valide tu aptitud para el puesto a cubrir.

2. Ensaya tanto como sea necesario la puesta en escena. Procura aparecer natural y con aspecto tranquilo.

3. Adecua el mensaje verbal, el aspecto y toda la puesta en escena al destinatario. Infórmate bien antes sobre la empresa a la que te diriges.

4. Si presentas una autocandidatura, piensa muy bien qué imagen quieres transmitir y diseña el vídeo en función de eso. Si no lo tienes claro, prepara una intervención lo más correcta y neutra posible, apta para la mayor parte de los receptores.

5. Evita los montajes demasiado complicados, de dudoso gusto y que distraigan la atención. Aquí, también, menos es más.

6. Busca el punto de equilibrio entre la formalidad que requiere este documento y la simpatía que tanto ayuda a abrir puertas resistentes.

En www.tumeves.com encontrarás ejemplos y podrás colgar tu videocurrículum.

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