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	<title>Bloc de Teresa Baró</title>
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	<description>blog de comunicación</description>
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		<title>Te quiero, es decir</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jun 2010 08:56:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[C. es un alto ejecutivo que ronda los cincuenta y tiene tres hijos. Su vida profesional es un modelo de éxito, y la complementa con una vida social llena de amigos y aficiones. La semana pasada empezó unas sesiones de entrenamiento personal para superar determinadas inquietudes a la hora de hablar ante el consejo directivo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>C. es un alto ejecutivo que ronda los cincuenta y tiene tres hijos. Su vida profesional es un modelo de éxito, y la complementa con una vida social llena de amigos y aficiones. La semana pasada empezó unas sesiones de entrenamiento personal para superar determinadas inquietudes a la hora de hablar ante el consejo directivo de su empresa.</p>
<p>En un momento de la conversación noté que sus palabras no quedaban restringidas al diálogo estrictamente profesional. Y me sobrecogían profundamente.<br />
Buscábamos los motivos de sus zozobras. Y hablando de las relaciones familiares, la vida social y la pareja, me dijo: “Conozco a mi mujer desde que éramos jóvenes, y es la única persona en mi vida de la que nunca me he aburrido. Tuve que disimular la emoción que me produjeron estas palabras. Y ahogar un suspiro emanado directamente del corazón.<br />
Pensé que era la cosa más bonita que se podía decir de una mujer. Y que era la definición perfecta de amor, de amor total: enamoramiento permanente, reconocimiento, lealtad, admiración, camaradería…</p>
<p>Ante la ambigüedad del “te quiero”, la frase de C. describe un sentimiento que muy a menudo queda en el mundo etéreo y subjetivo de las emociones personales. Y convierte en real y posible la experiencia que tantas personas buscan desesperadamente detrás de palabras deslumbrantes, pero también muy frágiles y de vigencia efímera.</p>
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		<title>La clase más dulce</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Apr 2010 10:15:52 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Cándido, el niño de la foto, tiene siete años y es el alumno más joven que he tenido en un curso de oratoria. Es el pequeño de una familia catalanocolombiana que, liderada por Mercedes, vino en grupo a hacer un curso de oratoria; siete personas en total, de edades comprendidas entre los siete y cincuenta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cándido, el niño de la foto, tiene siete años y es el alumno más joven que he tenido en un curso de oratoria. Es el pequeño de una familia catalanocolombiana que, liderada por Mercedes, vino en grupo a hacer un curso de oratoria; siete personas en total, de edades comprendidas entre los siete y cincuenta años. </p>
<p>La familia está muy vinculada a la profesión médica. En el grupo había tres hermanas enfermeras, y un sobrino médico de 28 años. Además de dos adolescentes, Lucas y Sergio.Y el más pequeño, Candi. </p>
<p>Cuando los vi sentados, mirándome, apunto para empezar, ilusionados, incluso excitados, pensé que, en este campo, era uno de los retos más difíciles que jamás se me habían planteado. Lo que más me preocupaba era cómo conseguir que los pequeños me entendieran y se lo pasaran bien mientras los mayores adquirían el máximo de técnicas para comunicarse con sus públicos en el terreno profesional. </p>
<p>¿Cómo conseguir interesar por igual a un médico de 28 años, a un adolescente de 12 y a un niño de 7? ¿Cómo podía mantenerlos atentos a todos durante ocho horas, un sábado de sol radiante en el exterior? ¿Cómo ofrecerles recursos útiles para cada situación particular en la que tienen que expresarse públicamente? ¿Qué tiene en común la exposición de un caso clínico, la presentación de una ponencia en un congreso, la presentación de un trabajo de síntesis del colegio, la lectura en voz alta de una redacción&#8230;? Estos y otros muchos interrogantes me asaltaron mientras me presentaba a esta audiencia tan extraordinaria.</p>
<p>Me lo pusieron fácil. Todos. Especialmente, los pequeños, que no perdieron el hilo en ningún momento y aportaron las respuestas más sencillas y más lúcidas a las preguntas que los mayores respondíamos sin grandes aciertos. Nunca olvidaré la respuesta de Sergio, de 13 años, cuando les dije que siempre tenemos que preguntarnos cuál es nuestro objetivo y qué es lo que pretendemos que haga el público al final de nuestra intervención. Sergio constestó directo y rotundo: “Queremos que se vaya contento a casa”. Sí, señor, ¡esto es lo que queremos! Porque es la condición imprescindible para convencer, entusiasmar, seducir, dejar huella.</p>
<p>Seguían el hilo, participaban en la conversación, opinaban, aportaban experiencias y acertaban en sus juicios. Con su transparencia aportaron lucidez. Los niños hablan claro y sin tapujos, porque no hay diplomacia, ni prejuicios, ni falsa modestia, ni vergüenza&#8230; Los adultos aprendimos de su actitud generosa y transparente. Tendremos que imitarlos si queremos ganar naturalidad e inspirar más confianza en los demás.</p>
<p>Y ellos&#8230; se llevan sobre todo la experiencia de compartir con la familia un aprendizaje de vital importancia para su futuro. Sus madres consideran que las habilidades para hablar en público son imprescindibles para el ejercicio de su profesión y para su desarrollo personal. Lo ven tan claro, que no quieren que sus hijos tengan que esperar tantos años como ellas para superar el miedo escénico y dominar las técnicas más elementales de la persuasión. </p>
<p>El sábado del que os hablo era mi cumpleaños. Y esta experiencia fue un gran regalo. Aprendí mucho de todos. Sobre todo, porque fue un ejemplo de cómo los mayores podemos ser un buen modelo para los jóvenes. Y que los niños, si los escuchamos, son fuente inagotable de inspiración para nosotros, los adultos. </p>
<p>Ah, y me cantaron el “cumpleaños feliz”.</p>
<p><a class="imagelink" href="http://castellano.teresabaro.cat/wp-content/foto-candi_petita.JPG" title="foto-candi_petita.JPG"><img id="image48" src="http://castellano.teresabaro.cat/wp-content/foto-candi_petita.miniatura.JPG" alt="foto-candi_petita.JPG" /></a></p>
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		<title>El poder de la sonrisa</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Mar 2010 15:42:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>teresa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[María es la directora de un centro geriátrico de Menorca. Le apasiona su trabajo y lleva en la mirada y en la voz su vocación por aliviar el sufrimiento ajeno. Una de las residentes del centro, con Alzheimer muy avanzado, un día que María se le acercó sonriente, le dijo: “No recuerdo quien eres, pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>María es la directora de un centro geriátrico de Menorca. Le apasiona su trabajo y lleva en la mirada y en la voz su vocación por aliviar el sufrimiento ajeno.<br />
Una de las residentes del centro,  con Alzheimer muy avanzado, un día que María se le acercó sonriente, le dijo: “No recuerdo quien eres, pero sé que me quieres.”<br />
Me impresionó esta historia porque nos muestra el poder de la sonrisa; el efecto balsámico y tranquilizador de un gesto que a veces nos cuesta demasiado dibujar.<br />
A María, la sonrisa le salió del corazón, tan llena de amor como está, y llegó directamente al corazón de la anciana, sin pasar por el laberinto de la razón o de la memoria, ya deterioradas.<br />
Al fin y al cabo, cuando nos comunicamos intensamente y con todo el deseo de dar, no necesitamos las palabras. La mirada de la sonrisa habla por nosotros.</p>
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		<title>Asertividad lingüística</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 12:35:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>teresa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En mi último curso de presentaciones en Talavera de la Reina me encontré con un grupo entusiasta, de espíritu generoso y con muchas ganas de aprender y colaborar. Y como pasa siempre en estos casos, todos salimos con nuevos aprendizajes. Entre otras muchas cosas, yo aprendí que el pasado de producir es “produjo” y no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En mi último curso de presentaciones en Talavera de la Reina me encontré con un grupo entusiasta, de espíritu generoso y con muchas ganas de aprender y colaborar. Y como pasa siempre en estos casos, todos salimos con nuevos aprendizajes.</p>
<p>Entre otras muchas cosas, yo aprendí que el pasado de producir es “produjo” y no “produció”. Mi mente catalanohablante tiene algunos lapsus lingüísticos, especialmente en la inmediatez de la expresión oral. Según certifican dos de mis alumnos, conjugué mal en dos ocasiones, por lo menos. </p>
<p>Pero esto sólo es la anécdota. El auténtico aprendizaje fue valorar cómo la asertividad nos permite defender lo que consideramos correcto, lo que es patrimonio de todos y, por dejadez o ignorancia, algunos podemos estropear.</p>
<p>Un alumno me explicó personalmente y con toda delicadeza el desliz que había cometido. Otra asistente me envió un amable correo -pero no por ello menos corrector- diciéndome que entendía el error y que muy probablemente lo había cometido porque yo era usuaria habitual de otra lengua. </p>
<p>Me pareció una actitud elogiable, tanto por el fondo como por las formas. Y envidio el grado de exigencia en cuanto a la corrección del propio idioma que demuestran los hablantes del castellano. Ojalá los usuarios del catalán fueran tan “primimirats” (escrupulosos) con sus profesores, sus políticos, sus directivos, sus ídolos, sus compañeros. </p>
<p>La normalización de una lengua no es sólo conseguir que la gente hable esta lengua, sino que sus hablantes la consideren digna de respeto. </p>
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		<title>El videocurrículum: riesgos y oportunidades</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jan 2010 13:42:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>teresa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si tuviera que hacer ahora mismo una selección de un candidato para cubrir una vacante en mi empresa, sin duda, pediría a todos los aspirantes un currículum tradicional (CV) y un videocurrículum (VCV). Porque me interesa saber cómo es esta persona, incluso antes que conocer su trayectoria académica y profesional. Con una grabación de no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si tuviera que hacer ahora mismo una selección de un candidato para cubrir una vacante en mi empresa, sin duda, pediría a todos los aspirantes un currículum tradicional (CV) y un videocurrículum (VCV). Porque me interesa saber cómo es esta persona, incluso antes que conocer su trayectoria académica y profesional. </p>
<p>Con una grabación de no más de un minuto, me puedo hacer una idea de cómo es, cómo comunica, cuál es su aspecto, cómo es su personalidad; si es segura, tímida, simpática… En pocos segundos, nos hacemos una imagen de la persona que tenemos delante de nosotros, y cualquier detalle puede ser decisivo, igual que en la entrevista personal. Pero en la entrevista, el candidato interactúa con el entrevistador, puede adaptar su comunicación a la situación, sobre la marcha. Y tiene más tiempo y más oportunidades para convencer de que es un buen candidato. </p>
<p>El vcv, en cambio, es una comunicación unilateral, y una vez está grabado y enviado, no cabe modificación alguna. Puede convertirse en una magnífica tarjeta de presentación y en una herramienta de autoventa eficaz. Ahora bien, puede ocurrir que nos equivoquemos de pleno en la imagen que damos; que justamente el monólogo ante la cámara ponga de manifiesto sobre todo nuestras carencias o que el mensaje verbal y la información no verbal que damos no se adecuen al estilo de la empresa a la que nos dirigimos. </p>
<p>Por eso, si tienes que preparar un vcv, ten en cuenta estos consejos: </p>
<p>1. Prepara previamente muy bien el guión: da sólo los datos esenciales, habla de aquello que te diferencia y ofrece un solo argumento, pero potente, que valide tu aptitud para el puesto a cubrir. </p>
<p>2. Ensaya tanto como sea necesario la puesta en escena. Procura aparecer natural y con aspecto tranquilo. </p>
<p>3. Adecua el mensaje verbal, el aspecto y toda la puesta en escena al destinatario. Infórmate bien antes sobre la empresa a la que te diriges. </p>
<p>4. Si presentas una autocandidatura, piensa muy bien qué imagen quieres transmitir y diseña el vídeo en función de eso. Si no lo tienes claro, prepara una intervención lo más correcta y neutra posible, apta para la mayor parte de los receptores. </p>
<p>5. Evita los montajes demasiado complicados, de dudoso gusto y que distraigan la atención. Aquí, también, menos es más. </p>
<p>6. Busca el punto de equilibrio entre la formalidad que requiere este documento y la simpatía que tanto ayuda a abrir puertas resistentes. </p>
<p>En www.tumeves.com encontrarás ejemplos y podrás colgar tu videocurrículum. </p>
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		<title>El fin del apretón de manos y la erradicación del beso social</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 11:52:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>teresa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El Ministerio de Sanidad acaba de publicar la lista de recomendaciones para evitar la propagación el próximo otoño de la gripe A en el entorno laboral. Autoridades y empresas se preocupan para paliar los efectos que este virus puede tener en la economía de las empresas, en la salud de los trabajadores y en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Ministerio de Sanidad acaba de publicar la lista de recomendaciones para evitar la propagación el próximo otoño de la gripe A en el entorno laboral.<br />
Autoridades y empresas se preocupan para paliar los efectos que este virus puede tener en la economía de las empresas, en la salud de los trabajadores y en el sistema sanitario. Y seguramente tendremos que ser cautelosos ante esta epidemia y tomar todas las medidas preventivas para que incida lo mínimo posible en una economía ya muy castigada. Todas las medidas propuestas tienen este fin. Pero, ¿habéis pensado en los efectos secundarios de las dos últimas recomendaciones?<br />
•	Mantenerse a un metro de distancia de los compañeros de trabajo<br />
•	No dar la mano<br />
¿Qué pasará si todos cumplimos el precepto de estar a un metro de distancia de nuestros compañeros de trabajo? ¿Se acabarán los golpecitos en la espalda entre colegas; habrá que celebrar las reuniones de junta con la mitad de los integrantes; se recomendará la videoconferencia incluso para las reuniones en la sede, y desaparecerá cualquier roce, los de clara y los de dudosa intención?<br />
¿Qué pasará si, a la vuelta de las vacaciones, ya no nos saludamos con un apretón de manos? Se acabará uno de los gestos que simbolizan cordialidad, entendimiento, compromiso y firmeza. Un apretón de manos nos dice muchas cosas de nuestro interlocutor. ¿Cómo haremos entonces para calibrar con quién estamos tratando?<br />
Además, se vivirán situaciones incómodas, parecidas a las producidas por los desajustes culturales cuando dos personas tienen hábitos diferentes o entienden la relación de forma distinta. Podremos encontrarnos con algún despistado que tienda la mano de buena fe, como señal de confianza, como ha sido hasta ahora, y nosotros tendremos que rehusarla. Momento delicado porque, si nos excusamos, tendremos que explicar –no sin un sentimiento de cobardía– que es por miedo al contagio. Si, en cambio, despistamos y guardamos la mano en el bolsillo o detrás de la espalda, pasaremos por distantes, poco corteses y poco interesados en el negocio.<br />
Así las cosas, quizás tendremos que adoptar otros saludos y nuevos rituales. Poco conocedora como soy de otras culturas sólo se me ocurren, como más asépticas, la parsimoniosa inclinación de los orientales y el cinematográfico “¡Jau!” de los indios con la mano levantada. Los besos en la boca de los rusos quedan, está claro, fuera de toda posibilidad.<br />
Y sobre besos, besos sociales quiero decir, la lista no decía nada. Quizás ya se sobreentiende que si nos mantenemos a distancia no podemos besarnos. Pero sería bueno explicitarlo dada la tendencia que tienen algunos y algunas a acercar la mejilla al primero que se les cruza. Quien sabe si gracias a la gripe A erradicaremos una práctica en el entorno laboral que el protocolo siempre ha visto con malos ojos y que sigue marcando diferencias entre sexos. Por fin se acabará la eterna duda de muchos hombres sobre si tienen que saludar con besos a una mujer. Y la incomodidad de muchas mujeres, que no tienen más remedio que aceptarlos con una complaciente sonrisa. </p>
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		<title>Gesticulación y emoción</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jul 2009 12:17:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>teresa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Le recomendé a J. que evitara tocarse la punta del anular izquierdo con el índice y el pulgar derechos al hablar en público. En aquel momento no pude argumentar claramente por qué; era una percepción, una intuición. Algo me decía que, a pesar de su experiencia como orador, su valentía, su voluntad de salir sin [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Le recomendé a J. que evitara tocarse la punta del anular izquierdo con el índice y el pulgar derechos al hablar en público. En aquel momento no pude argumentar claramente por qué; era una percepción, una intuición. Algo me decía que, a pesar de su experiencia como orador, su valentía, su voluntad de salir sin armadura,  necesitaba mantener el contacto consigo mismo, con su interior más profundo; para no dejar escapar toda el alma, para no mostrarse completamente desnudo ante los demás. Como si este gesto fuera un finísimo cordón umbilical que lo mantuviera en un espacio de seguridad íntima y secreta, ante la exigencia de mostrarse con coraje ante una audiencia ávida de palabras firmes y gestos seductores.<br />
Sí, era un residuo de hermetismo, una sutil barrera que todavía quedava  entre el público y él, una resistencia a entregarse por completo. Y por eso, al recomendarle abrir claramente las manos, le invitaba a darse sin reservas, confiando en sí mismo y en su mensaje.  </p>
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		<title>Elogio del elogio</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Apr 2009 12:24:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>teresa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace unos días, Bernat Ciurana, de la emisora Quart FM, me preguntaba en su programa “La taula de’n Bernat” para qué sirven los elogios y si son una forma de seducción. Está claro que lo son. Los seductores saben encontrar palabras que hablan bien de nosotros y que nos complacen. ¿Cuál es el secreto de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días, Bernat Ciurana, de la emisora Quart FM, me preguntaba en su programa “La taula de’n Bernat” para qué sirven los elogios y si son una forma de seducción.<br />
Está claro que lo son. Los seductores saben encontrar palabras que hablan bien de nosotros y que nos complacen. ¿Cuál es el secreto de estas palabras mágicas?<br />
• Tienen que ser sinceras<br />
• Tienen que ser oportunas<br />
• Tienen que referirse a alguna virtud o cualidad que valora el destinatario<br />
• Tienen que ir acompañadas del tono y gesto adecuados<br />
• Los elogios también pueden ser una mirada, una sonrisa, un gesto de felicitación o de éxito. </p>
<p>Los elogios tienen muchas virtudes:<br />
• Son una forma de engrasar el engranaje de las relaciones. Con el elogio creamos un buen clima para la relación, reducimos resistencias y neutralizamos actitudes opuestas o agresivas.<br />
• Son una forma de reconocimiento, en casa y en el trabajo. Es necesario reconocer el trabajo bien hecho de quienes nos rodean, porque todos necesitamos sentirnos valorados y el aprecio de los demás.<br />
• Son una forma de agradecimiento, especialmente, si va ligado a una labor que nos afecta. A menudo, hacemos cosas a cambio de nada; sólo esperamos una muestra de agradecimiento.<br />
• Son una manera de estrechar lazos. Porque entramos en sintonía con esta persona, porque se sentirá especial para nosotros y porque, normalmente, le apetecerá correspondernos. </p>
<p>Un consejo para finalizar: no olvidéis los elogios para aquellas personas que tenéis más cerca i con quienes convivís. La relación cotidiana es la que está más llena de fricciones, desgaste, cansancio y rutina. Y es la que tiene más carencia de magia y seducción. </p>
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		<title>Obama y su lenguaje corporal</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Apr 2009 12:55:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>teresa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Se habla mucho de la brillante oratoria de Barack Obama. Pero aunque sus discursos están bien redactados, estos no serían nada sin su maestría en la puesta en escena. Hoy quiero hablar de sus gestos. Obama tiene un gesto firme pero contenido, más rítmico que ilustrador; en general abierto aunque es frecuente que señale con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se habla mucho de la brillante oratoria de Barack Obama. Pero aunque sus discursos están bien redactados, estos no serían nada sin su maestría en la puesta en escena.<br />
Hoy quiero hablar de sus gestos. Obama tiene un gesto firme pero contenido, más rítmico que ilustrador; en general abierto aunque es frecuente que señale con el índice o confirme con el puño casi cerrado haciendo un aro con índice y pulgar. Pero es justamente la ausencia de un tipo de movimiento habitual en todos nosotros lo que da más fuerza y más poder de persuasión. Lo más destacable de su gesticulación es el control y la “pulcritud”: nunca hay un gesto involuntario; no existe el gesto de la duda o del error que se intenta corregir, no hay síntoma de nerviosismo o de inseguridad. Podemos decir que no hay en sus discursos ni en las entrevistas o debates televisivos -en terminología del psicólogo Paul Ekman &#8211; ni un solo un gesto “adaptador”. Vean tantos videos de Obama como quieran: ¿Alguna vez se rasca la cabeza? ¿Se toca la nariz? ¿Se tapa la boca? ¿Se coloca la corbata? ¿Da vueltas a su alianza o se toca el reloj? ¿Le han sorprendido tocándose el cuello? Cualquiera de estos gestos y otros similares suelen ser síntomas de inseguridad, indecisión o simple incomodidad. Son movimientos prácticamente inconscientes difíciles de controlar. Son traidores porque nos delatan ya que dan una información muy valiosa al público sobre nuestro verdadero sentir interno.<br />
Les invito a observar un video de una entrevista a la candidata Ségolène Royal en las pasadas elecciones presidenciales francesas. </p>
<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ED7b5ALQb6c&#038;hl=es&#038;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/ED7b5ALQb6c&#038;hl=es&#038;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
<p>En la entrevista podemos apreciar su reacción gestual al darse cuenta de su patinazo en la respuesta sobre submarinos nucleares. Aunque es interesante observar durante toda la entrevista el control de la candidata francesa, pueden dirigirse directamente al  1:58 minutos. En este momento, la credibilidad de Royal queda en entredicho.<br />
Quiero transmitir ahora a los lectores de este blog un consejo que siempre divierte a mis alumnos: <strong>Si quieren ser convincentes, por favor, no se toquen</strong>.</p>
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		<title>La Fageda, historia de una locura</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jan 2009 10:40:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>teresa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En esta época supuestamente de crisis (en todo caso, mucho más profunda en los valores que en la economía) reconforta leer historias de superación y generosidad, de empresas con espíritu, de proyectos logrados. Si necesitáis una dosis de optimismo, una razón para no ceder ante los obstáculos o, simplemente, queréis saber cómo se puede llegar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esta época supuestamente de crisis (en todo caso, mucho más profunda en los valores que en la economía) reconforta leer historias de superación y generosidad, de empresas con espíritu, de proyectos logrados.<br />
Si necesitáis una dosis de optimismo, una razón para no ceder ante los obstáculos o, simplemente, queréis saber cómo se puede llegar a ser el tercer productor de yogures de Cataluña, recomiendo leer la historia de la Cooperativa La Fageda. Por todas estas razones y muchas más.<br />
- Porque la historia es real y resulta mucho más apasionante que cualquier novela.<br />
- Porque nos demuestra que sí es posible cambiar el mundo.<br />
- Porque habla de profesionales luchadores, con valores sólidos y voluntad de servicio que se han convertido en referentes en el mundo empresarial y en el ámbito social.<br />
- Porque hoy es un modelo de esfuerzo, sacrificio y tenacidad con recompensa final.<br />
- Porque las historias personales que narra colocan frente a frente la grandeza y la miseria de los humanos.<br />
- La recomiendo especialmente a los luchadores, a los trabajadores, a los utópicos, a los inconformistas, a los que no están nunca satisfechos, a las personas que viven apasionadamente y creen que “el sentido del trabajo es un trabajo con sentido”.<br />
Tendría que ser lectura obligada para los quejicas, pesimistas, pasotas, críticos, destructivos, egoístas, trepas, perezosos&#8230; Lo dejo aquí.<br />
 (GONZÁLEZ, Dolors; La Fageda, història d’una bogeria: La Magrana &#8211; RBA Libros, SA.; Barcelona 2008)</p>
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